domingo, 14 de agosto de 2011

Mute

Condenado al silencio

Si pudiera expresar a la perfección
el deseo que viene a mí ahora,
lo haría sin palabras.
Así es,
todo sería
una simple imagen en movimiento,
una película muda.
Entonces,
sólo estaríamos vos y yo
nuestros rostros y cuerpos
juntos
el contacto de las pieles,
las bocas,
los ojos,
sin emitir ningún sonido.
No habría diálogo
con el cual interrumpirnos.
Y la película traería consigo
una música de fondo
que me hiciera vibrar,
cualquier cosa
con la que se me antojara musicalizar ese momento,
y vos seguirías calladito,
al igual que yo.
No existiría diálogo
con el cual herirnos.
Pero seguiría la melodía,
el ritmo, la armonía
que diera coloquio a esta imagen,
hasta que terminara la canción.
¿Y cuando no hubiera más música,
qué pasaría?

Bueno,
es de esperar que sucediera
lo que le sucede a todas las cosas eventualmente:
el silencio.

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