domingo, 4 de septiembre de 2011

Puedo escribir lo que se me antoje esta noche

(con todo respeto, señor Neruda)
Puedo escribir lo que se me antoje esta noche

pero,
¿a quién compartírselo?

(-Y aquí, un bicho de la alta poesía
que se mete en el cerebro y pone huevecillos-

¿Qué es de la vida del poeta
-oh, cruel realidad-
sin la presencia del ojo ajeno
del lector expectante
que devore su obra

o que la rechace
con la violencia de su propósito?

¿Quién acoge bajo su tierna ala
a aquel solitario escritor de destinos
que es ignorado por el rico,
por el pobre
y por el bohemio?

¿Y quién podría negar
que todo el que es realmente poeta
(o tímidamente siente serlo)
reúne al ignorado
al aclamado
y al rechazado
y los fusiona en un solo cuerpo
al cual subyuga a escribir para sí mismo?)

Sí, ok,
es verdad
y aún así

"El poeta es un pequeño Dios",
"el sentimiento de la poesía",
"hay que buscarlo, al poema",
y muchos más
puedo leerlos hasta el cansancio

y sin embargo
sentir la soledad de la noche
más dentro mío que nunca.

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